El 12 de febrero de 1917, en el número 37 de la Avenida Juárez de la capital mexiquense, se redactó el acta fundacional del Club Deportivo Toluca. Un grupo de prominentes empresarios y ciudadanos locales, encabezados por los hermanos Manuel y Francisco Henkel Bross, junto a Román Ferrat, impulsaron la creación de una sociedad deportiva que fomentara la actividad física y el arraigo social en el Estado de México. En una época de convulsión revolucionaria, los fundadores eligieron el color rojo como símbolo de la energía, el coraje y la sangre de su tierra. Lo que comenzó como una iniciativa recreativa pronto evolucionó hasta convertirse en la institución deportiva más importante de la región y en el cuadro escarlata más temido del balompié mexicano.
El hito que reconfiguró el destino del club ocurrió en 1953, cuando la familia Díez tomó el control de la institución bajo la figura patriarcal de Don Nemesio Díez Riega. Con una inyección de capital responsable y un profundo amor por la ciudad, Don Nemesio dotó al equipo de la estabilidad corporativa y el peso político necesarios para consolidarse en la máxima categoría. Su liderazgo transformó al Toluca de un equipo regional entusiasta a un verdadero titán competitivo, sellando una dinastía administrativa que perduraría por generaciones.
Bajo la meticulosa dirección del técnico Ignacio Trelles, el Toluca consolidó su primer gran equipo de época a finales de los sesenta. En la temporada 1966-67, el cuadro escarlata desplegó un fútbol táctico y arrollador que le otorgó el primer título de liga de su historia. Repetirían la gloria en la 67-68, logrando un bicampeonato que cimentó para siempre el apodo de 'Los Diablos Rojos', un mote ganado a pulso por el pánico que infundían en sus rivales cuando jugaban al mediodía en la altura infernal del Estado de México.
El torneo Verano 1998 marcó el inicio de la dictadura futbolística más espectacular de los torneos cortos en México. Comandados desde el banquillo por Enrique 'Ojitos' Meza y liderados en la cancha por el olfato asesino del paraguayo José Saturnino Cardozo, el Toluca arrolló al Necaxa en la final para conseguir su cuarta estrella. Este campeonato detonó una década de hegemonía absoluta (Verano 98, Verano 99, Verano 2000, Apertura 2002), donde Cardozo destrozó todos los récords de goleo y el equipo enamoró a la liga con un fútbol demoledor, estético e invencible.
Conmemorando el Bicentenario de la Independencia en el torneo Bicentenario 2010, el Toluca, dirigido por José Manuel 'Chepo' de la Torre, reafirmó su estatus como el equipo más ganador de los torneos cortos. Tras una final de nervios de acero que se definió en una agónica tanda de penales frente a Santos Laguna, el conjunto escarlata alzó su décima estrella. Esta victoria monumental los colocó en la mesa de los más laureados del país, validando un siglo de grandeza bajo el linaje inquebrantable de la familia Díez.