Una de las franquicias tradicionales de la Serie A, sustentada con múltiples logros que la erigen internacionalmente como uno de los combinados con más conquistas europeas a nivel mundial.
El Milan Foot-Ball and Cricket Club fue fundado el 16 de diciembre de 1899 en una reunión llevada a cabo en la Fiaschetteria Toscana, ubicada en la céntrica Via Berchet de Milán. La iniciativa fue liderada por los expatriados ingleses Herbert Kilpin (quien se convertiría en el primer capitán y diseñador de la camiseta rojinegra) y Alfred Edwards (primer presidente). El objetivo exclusivo de la fundación era establecer un punto de encuentro para la colonia británica residente en la ciudad donde pudieran practicar cricket durante el verano y fútbol asociación durante el invierno.
Tras más de cuarenta años sin ganar campeonatos nacionales, el Milan retomó la hegemonía del fútbol italiano apoyado en la contratación de tres brillantes futbolistas suecos: Gunnar Gren, Gunnar Nordahl y Nils Liedholm. Este tridente, bautizado periodísticamente como 'Gre-No-Li', devolvió al club a la élite ganando múltiples 'Scudettos', mientras que Nordahl se consagró como el máximo goleador histórico de la institución con un instinto depredador sin igual.
El 22 de mayo de 1963, el equipo liderado tácticamente por Nereo Rocco y capitaneado en el terreno por el virtuoso Cesare Maldini se convirtió en el primer conjunto italiano en levantar la Copa de Europa. En la mítica catedral de Wembley, derrotaron por 2-1 al Benfica de Eusébio, con un recordado doblete del ariete ítalo-brasileño José Altafini.
Impulsado económicamente por la adquisición del club por parte de Silvio Berlusconi, el entrenador Arrigo Sacchi revolucionó tácticamente el fútbol mundial introduciendo la presión alta y el marcaje en zona. Liderados por el tridente holandés (Gullit, Van Basten, Rijkaard) y la dupla defensiva Baresi-Maldini, ganaron Copas de Europa consecutivas en 1989 y 1990. Posteriormente, Fabio Capello continuó la dinastía, consolidando al equipo de 'Los Inmortales' que aplastó 4-0 al Barcelona de Cruyff en la final continental de 1994.
Bajo la serena dirección de Carlo Ancelotti, el club milanés construyó su última gran dinastía internacional basando su juego en un mediocampo legendario compuesto por Pirlo, Seedorf, Gattuso y Kaká. Esta era dorada incluyó la agónica conquista de la Liga de Campeones 2003 por penales frente a la Juventus, la trágica caída en Estambul (2005) y la épica revancha en Atenas (2007) superando al Liverpool, consolidándose como el segundo club más ganador de Europa.