El Everton es uno de los colosos históricos y fundadores de la liga inglesa en 1888. Nacieron en una pequeña iglesia metodista y, curiosamente, fueron los dueños e inquilinos originales del histórico estadio de Anfield antes de ser desalojados tras una asquerosa disputa de alquiler, gestando el profundo odio irreconciliable con el Liverpool FC. Cuentan con nueve ligas y ostentan el impresionante récord inquebrantable de ser el club con más permanencia acumulada en la Primera División de mayor renombre del mundo.
El Everton nació oficialmente en 1878 bajo la rudimentaria denominación de 'St. Domingo FC'. Fue instaurado orgánicamente por los feligreses de la 'St. Domingo Methodist New Connexion Chapel' en el distrito de Everton, Liverpool. El único propósito fundacional de los devotos de la congregación era poder organizar de forma regular disputados partidos de fútbol que los mantuvieran activos, sanos y en movimiento durante el gélido invierno y los meses donde no se podía practicar críquet.
La primera inmensa era de abrumador dominio toffee estuvo personificada por el legendario artillero William Ralph 'Dixie' Dean. En la mágica e irrepetible temporada de 1927-28, Dean alcanzó la escalofriante, asombrosa y monstruosa marca de 60 goles anotados en una sola temporada de liga (rompiendo el récord en la última jornada con un triplete ante el Arsenal), llevando al Everton al título y estableciendo una marca sagrada e insuperable en la historia del fútbol británico.
Durante la década del sesenta, bajo la férrea, inteligente y exigente batuta del entrenador Harry Catterick, el Everton desplegó un juego tan pulcro, elegante, vistoso y efectivo que la prensa deportiva los bautizó unánimemente como 'La Escuela de la Ciencia'. Liderados por figuras rutilantes como el 'Trío Dorado' (Kendall, Harvey y Ball), la institución conquistó contundentemente la liga en 1963 y 1970, y una épica e imborrable FA Cup en 1966.
La etapa de mayor brillantez hegemónica de su historia llegó con el técnico Howard Kendall. En medio de una feroz y brutal competencia local contra el colosal Liverpool de Ian Rush, el Everton logró arrebatarle de forma majestuosa y espectacular dos campeonatos de Primera División (1985 y 1987), además de levantar la FA Cup de 1984 y coronarse brillante y heroicamente en el duro continente obteniendo la Recopa de Europa de 1985.
Tras la heroica y sorpresiva obtención de la FA Cup en 1995 frente al Manchester United, el club ingresó a un angustiante y funesto periodo de oscurantismo deportivo, acumulando décadas incesantes sin lograr alzar un solo trofeo oficial. Azotado por asoladoras deudas financieras y letales deducciones de puntos recientes, el histórico equipo sobrevive fiera y estoicamente planificando su inminente mudanza del amado y vetusto estadio de Goodison Park hacia el ultramoderno puerto de Bramley-Moore Dock.