Entidad pionera andaluza consolidada como potencia continental en el siglo XXI.
La Giralda y los aromas del sur de España atestiguaron uno de los orígenes deportivos más aristocráticos y tempraneros del país. En el corazón de las florecientes delegaciones comerciales británicas, la histórica noche del 25 de enero de 1890 se vistió de gala. Durante las tradicionales celebraciones escocesas de la 'Burns Night' en un céntrico café, la élite empresarial naval impulsó el nacimiento del Sevilla Football Club. La fundación fue liderada incansablemente por pioneros británicos legendarios: el naviero Edward Farquharson Johnston como primer presidente supremo, secundado por el tesorero Hugo MacColl y el entusiasta secretario Isaías White Méndez. Apenas unas semanas después, firmaron la historia dorada al disputar contra el vecino Recreativo de Huelva el primer partido bajo estatutos oficiales que jamás se hubiera jugado en suelo peninsular, triunfando bajo la intensa lluvia en Tablada. Forjados en la cultura industrial extranjera pero arropados por la sangre nervionense, la escuadra consolidó rápidamente el escudo que monopolizaría la gloria eterna en toda Andalucía.
Gracias a una legendaria casta de futbolistas temblaron e hirvieron las defensas para consolidar un título frente a un rutilante empate épico dominador nada más contra el fiero Barça en la élite máxima.
Eindhoven quedó impregnada del sevillismo rabioso cuando aplastando ferozmente a su pobre rival, alzaron con letal estirpe bajo Juande la Copa de la UEFA iniciando su temido reinado de oro europeo.
Tres zarpazos, una locura que reescribió los panteones continentales machacando consecutivamente rivales hasta anular en finales letales lo inverosímil completando un brutal tercer título y quinto consecutivo bajo su estruendosa hegemonía.
Tatuajes de estirpe: eliminó con coraje espartano al Manchester United y la poderosa Juve acariciando las lágrimas y abatiendo otra nueva insólita coronación máxima ahogada por un Mendilibar imponente contra Mourinho.