Entidad pamplonesa y símbolo deportivo integral en la Comunidad Foral de Navarra constituyendo matriz identitaria regional histórica.
La férrea y orgullosa tierra de Navarra carecía de un estandarte unificado hasta la noche clave del 24 de octubre de 1920. El murmullo tenso de las tertulias taurinas y fiesteras se acalló en las céntricas mesas del legendario Café Kutz, frente a la mismísima Plaza del Castillo en Pamplona. Allí, un grupo de pioneros logró el milagro de unificar el coraje del 'Sportiva Foot-Ball Club' y la destreza del 'New Club' en un solo puño. Bajo la pluma y la visión de próceres fundacionales como el periodista Benjamín Andoian Martínez, Marcos Eizaguirre, Eduardo Aizpún, Joaquín Rasero y el primer presidente Eusebio Sánchez, se firmó el pacto fundacional rojillo. Fue el propio Andoian quien asestó el golpe maestro proponiendo un nombre de milenaria raíz euskera, desterrando de cuajo todo anglicismo: 'Osasuna' (que clama por la Salud, el Vigor y la Fuerza bruta universal). Así, entre copas y, nació un club de cepa, destinado irremisiblemente a representar la tenacidad navarra.
El Sadar se volvió inexpugnable, abriéndole la puerta grande al equipo para clasificarse asombrosamente por primera vez a torneos de impacto en la Copa de la UEFA bajo la gestión de Pepe Alzate y la garra de sus centuriones.
Comandado por el histórico y legendario técnico mexicano Javier Aguirre, Osasuna acarició una gesta gigante al llegar a la Final de Copa del Rey enfrentando y asediando al agónico Real Betis en el Calderón.
Osasuna desplegó la épica aplastando al Leverkusen por 3-0 en la furiosa Europa League arribando a semifinales ante el Sevilla, inscribiendo la campaña más monumental navarra a nivel internacional.
Tumbando y asediando rivales con fe, corazón y agallas (incluyendo al Athletic), llegaron a la final de Copa del Rey de La Cartuja enfrentando con un dignísimo pecho al Real Madrid.