Entidad representativa vinculada a las islas del ente autonómico balear.
El archipiélago balear exigía a gritos su propia voz futbolera tras una desorganizada y bohemia importación de pelotas desde la lejana península durante principios de siglo. El 5 de marzo de 1916 floreció la primera piedra monumental liderada casi en soledad, pero con una convicción y poder descomunal, por el insigne Adolfo Vázquez Humasqué, acompañado íntimamente por fundadores de la isla como Antoni Moner, Julio Peñas y Ferran Pin. Así, bautizado pomposa y majestuosamente como la insigne 'Sociedad Alfonso XIII Foot-Ball Club' en honores a la monarquía (que tardaría años en castellanizarse para asomar eternamente como Real CD Mallorca y derrocar tintes reales puristas). Los primeros ropajes piratas ensayaban rudimentos rústicos hasta asentarse el bermellón oscuro (rojo y negro) en sus banderas infiriendo respeto asfixiante, abriendo fuego para siempre en un humilde descampado insular para forjar a garra bermellona la identidad de un equipo abocado a destruir gigantes venidos de mares europeos para encender de rojo hasta el último trozo de tierra de Palma.
Héctor Cúper revolucionó el archipiélago y transformó al club perdiendo una y agónica Final de Copa ante el Barcelona, lo que igual bastó para destapar la lata a nivel internacional ganando luego la Supercopa soñada.
Cayó dolorosa e injustamente (1-2) frente a la poderosa SS Lazio en la mística final de la Recopa de Europa, habiéndose robado antes los corazones de todo el viejo continente.
Bajo la diestra batuta temible del indomable Samuel Eto’o, el Mallorca masacró por 3-0 al Recreativo de Huelva en Elche para colgarse la primera y épica Copa del Rey en las vitrinas rojas y negras.
Conducido por un estoico Javier Aguirre, las huestes piratas cruzaron mil tormentas para irrumpir nuevamente en la final de Copa del Rey ante el Athletic, paralizando Mallorca tras largos años de letargo.