El club decano de la ciudad de Valencia, forjado en la fusión posguerra y caracterizado por su irrenunciable orgullo granota.
Décadas antes de que el fútbol paralizara pasiones masivas, nacieron en simultáneo dos potencias pioneras en la ciudad a orillas del Turia. El 9 de septiembre de 1909, bajo la dirección y audacia del educador Vicente Cabanes, vio la luz el Levante Foot-ball Club, erigiéndose temporalmente como el club decano de Valencia con su indumentaria blanquinegra. A escasas manzanas de distancia, al abrigo del Patronato de la Juventud Obrera, se forjó casi en paralelo el aguerrido Gimnástico Foot-ball Club de los hermanos trinitarios (que aportaría la sagrada identidad azulgrana). Ambas entidades, divididas por el orgullo local pero unidas por el amor al deporte, gestaron el embrión de lo que años después, gracias a una inevitable fusión impuesta por los estragos de la posguerra, terminaría conformando la mítica e estructura del actual Levante Unión Deportiva.
Durante la convulsa Guerra Civil Española, el Levante logró conquistar la Copa de la España Libre tras vencer al Valencia en una épica final en el estadio de Sarrià (Barcelona) por 1-0. Aunque la oficialización de este título por parte de la Real Federación Española de Fútbol sería objeto de un debate que duraría décadas, finalmente se les reconoció el heroísmo.
Con el país destrozado por la guerra civil, el Levante FC (que tenía grandes jugadores pero su estadio había sido destruido) y el Gimnástico FC (que conservaba su estadio pero carecía de plantilla) decidieron aunar fuerzas y firmar la histórica fusión que daría vida a la actual, y combativa estructura del Levante Unión Deportiva.
Bajo la espectacular dirección de Juan Ignacio Martínez y con un vestuario repleto de veteranos como Ballesteros y Juanlu, el Levante desafió toda lógica económica alcanzando unos impresionantes octavos de final de la UEFA Europa League, cayendo de pie ante potencias continentales.