Entidad de la ciudad de Bilbao que mantiene el criterio histórico estatutario de usar exclusivamente jugadores navarros y vascos y nunca descendió.
A finales de la década de 1890, el puerto de Bilbao hervía de actividad gracias a los astilleros e industrias británicas. Esa conexión cultural directa con los marineros e ingenieros ingleses de Southampton y Portsmouth introdujo un rústico balón de cuero en los descampados de Lamiako. En 1898, un grupo de valientes estudiantes vascos del Gimnasio Zamacois, fascinados por el nuevo 'foot-ball', decidieron formalizar su pasión. Entre los fundadores históricos e inmortales del Athletic Club destacan Juan Astorquia, Alejandro Acha, Fernando Iraolagoitia, Eduardo Montejo y Enrique Goiri. Juntos se atrevieron a desafiar a los fornidos trabajadores británicos. En 1901 se formalizaron los estatutos en las mesas del mítico Café García, conformando una escuadra sin igual. Absorbiendo poco después a su rival vecinal, el Bilbao Football Club (presidido por Carlos Castellanos), el Athletic forjó la política suprema que lo haría legendario universalmente a lo largo de un siglo: jugar exclusivamente con futbolistas de sangre vasca y criados en Euskal Herria, convirtiéndose más que en un club, en una religión innegociable de la ciudad.
El Athletic levantó su primera Copa del Rey, marcando el inicio de su dinastía coperas y erigiéndose como el primer gigante indiscutido de las primeras décadas del fútbol en la península.
Abre sus puertas el estadio de San Mamés. Bautizado como 'La Catedral', este templo sagrado abrazó el misticismo del club y se convirtió en la caldera donde se escribieron las gestas más brutales de su historia.
Con Javier Clemente en el banquillo, un plantel legendario levantó dos Ligas consecutivas y una Copa del Rey, fletando la famosa Gabarra por la Ría de Bilbao ante más de un millón de almas eufóricas.
Tras cuatro décadas exactas y decenas de finales perdidas, los 'Leones' conquistaron la ansiada Copa del Rey, desatando la locura generacional y volviendo a sacar La Gabarra al agua.