El club emblemático y máximo representante de la Región Caribe colombiana. Respaldado por una afición apasionada que convierte a Barranquilla en una de las plazas más fuertes del continente.
El 7 de agosto de 1924, bajo el sol inclemente de Barranquilla, se firmó el acta de fundación del Juventud Infantil en la tradicional Calle de las Vacas (carrera Buen Retiro) del barrio Rebolo. La inusual y trascendental gestora de este hito fue Micaela Lavalle de Mejía, una visionaria madre que decidió organizar un club de fútbol formal para canalizar la energía deportiva de sus hijos y de los jóvenes obreros del sector. Apoyada por su familia y líderes comunitarios, la junta estableció los cimientos de una escuadra que adoptó temporalmente uniformes donados antes de consolidar sus históricas rayas verticales rojas y blancas. Esta fundación forjó una conexión indisoluble, directa y pasional entre el pueblo barranquillero y la institución, convirtiéndola en el principal estandarte representativo de toda la Región Caribe.
El 14 de diciembre de 1977 representa la fecha de consagración absoluta para la historia del Junior. Tras medio siglo de espera y múltiples campañas de esfuerzo, el equipo logró alzar su primer título oficial del fútbol profesional colombiano. Liderados de manera magistral en el banquillo y en el campo por el astro argentino Juan Ramón 'La Bruja' Verón (quien ejerció como técnico y jugador simultáneamente), la plantilla exhibió un nivel de juego deslumbrante. El torneo hexagonal final se definió con autoridad tras una sólida campaña, culminando con la celebración multitudinaria en el antiguo estadio Romelio Martínez. Este campeonato inaugural no solo quebró una prolongada sequía, sino que incrustó definitivamente la primera estrella en el escudo rojiblanco.
El 19 de diciembre de 1993, Junior protagonizó una de las definiciones más dramáticas y recordadas en la historia del balompié nacional, conquistando su tercer campeonato. En un cuadrangular final extremadamente ajustado donde Independiente Medellín acariciaba el título a la distancia, el estadio Metropolitano se encontraba sumido en la tensión durante el último partido ante el América de Cali. Dirigidos por Julio Avelino Comesaña y orquestados por Carlos 'El Pibe' Valderrama, la historia cambió a falta de escasos minutos. Un histórico pase filtrado por Valderrama permitió al mediocampista Oswaldo Mackenzie anotar el gol definitivo en las postrimerías del encuentro (minuto 89). Ese tanto desató un carnaval sin precedentes en Barranquilla, consagrando a los tiburones en un desenlace de película.
El cierre del año 2018 consolidó la madurez competitiva moderna del conjunto tiburón a nivel nacional e internacional. Bajo la dirección técnica del experimentado Julio Comesaña, el equipo exhibió un fútbol vertical y vistoso, liderado por la explosiva dupla ofensiva conformada por Teófilo Gutiérrez y Julio Comesaña. En el plano local, se alzaron con su octava estrella profesional tras vencer en la gran final al Deportivo Independiente Medellín, confirmando su hegemonía. De manera simultánea, realizaron una histórica e impecable campaña en la Copa Sudamericana, eliminando a fuertes rivales continentales hasta instalarse en la Gran Final del torneo frente al Athletico Paranaense de Brasil. Aunque el título internacional se escapó en una dramática definición por penales, la temporada 2018 ratificó el estatus continental de la escuadra barranquillera.
El 13 de diciembre de 2023, Junior de Barranquilla materializó un semestre de redención al conquistar su décima estrella oficial en el torneo Finalización de la Liga BetPlay. Comandados táctica y anímicamente por el estratega samario Arturo Reyes, y capitaneados por la figura superlativa del veterano goleador Carlos Bacca, el equipo revirtió los malos resultados del inicio de la campaña clasificando agónicamente a los cuadrangulares. En la gran final, enfrentaron al Independiente Medellín; tras ganar 3-2 en Barranquilla, sufrieron en el partido de vuelta hasta forzar el empate global (empatando 2-1 al minuto 90 con un agónico tanto de Vladimir Hernández). En la infartante tanda de penales, la precisión en los cobros y la actuación del portero Santiago Mele sellaron la décima estrella, desatando la euforia total en toda la costa norte colombiana.