El Club de Deportes Cobresal nació oficialmente el 5 de mayo de 1979 en las entrañas del árido y remoto campamento minero de El Salvador, ubicado a más de 2.300 metros de altitud en la inmensidad del Desierto de Atacama. La institución fue forjada por el empuje, el sudor y la voluntad inquebrantable de los propios trabajadores, operarios y dirigentes de la empresa estatal del cobre (CODELCO), respaldados masivamente por la comunidad local. El directivo Luis Sougarret Dietz asumió el desafío como el primer presidente institucional, secundado por pioneros como Ariel López y Sergio de los Ríos. Tras arrasar en la liga amateur interna, la Asociación Central de Fútbol aprobó su ingreso histórico al profesionalismo en 1980 para competir en la Segunda División. Construyeron a pulso y dinamita pura el imponente Estadio El Cobre (con capacidad para más de 20.000 personas en un pueblo de apenas 7.000 habitantes), convirtiéndose en un bastión inexpugnable. El anhelado ascenso a la anhelada Primera División se consumó con rapidez en la temporada de 1983.
Contra todos los pronósticos del medio nacional, y con apenas un par de temporadas de experiencia en la máxima categoría, Cobresal sorprendió a Sudamérica al asegurar su primera e histórica clasificación a la Copa Libertadores de América de 1986. Obtuvieron este codiciado pasaje tras ganar con autoridad la Liguilla Pre-Libertadores del año anterior, doblegando en el partido definitivo nada menos que al todopoderoso Cobreloa (bicampeón continental en esa década). En la fase de grupos del certamen internacional, el sorprendente elenco minero fue emparejado en el durísimo Grupo 2 frente al propio Cobreloa y a los tradicionales gigantes colombianos América de Cali y Deportivo Cali. Exhibiendo un encomiable orden táctico y un espíritu combativo admirable, Cobresal cerró su participación de manera invicta, registrando un meritorio triunfo y cinco empates consecutivos. Aunque el sistema de campeonato de la época no les permitió avanzar a la siguiente ronda, el torneo sirvió como vitrina internacional para catapultar el talento y la potencia de su joven ariete goleador, Sergio Salgado.
La primera corona oficial del club a nivel nacional llegó en el inicio de la gloriosa temporada de 1987, bajo la sabia dirección técnica del respetado entrenador Manuel Rodríguez Araneda. Tras una demoledora campaña en la fase regular y las llaves de eliminación directa, el conjunto albinaranja se instaló en la gran final de la Copa Chile, donde debieron enfrentar al encumbrado Colo-Colo. El histórico encuentro definitorio se disputó el 3 de marzo de 1987 en la neutralidad del Estadio Regional de Antofagasta. En una presentación magistral, Cobresal impuso sus términos y derrotó categóricamente a la escuadra alba por 2-0, desatando la locura en el campamento minero. Los tantos de la consagración fueron anotados en la segunda fracción por la dupla ofensiva más letal que haya vestido esa camiseta: el legendario artillero Sergio Salgado (mediante lanzamiento penal a los 53') y un joven y emergente centrodelantero que años más tarde conquistaría Europa, Iván 'Bam Bam' Zamorano, quien abrió la ruta del triunfo a los 49 minutos con una contundente definición.
A fines de la década de 1990, los severos vaivenes económicos de la industria cuprífera impactaron directamente el financiamiento del club, provocando el éxodo de sus grandes figuras y sentenciando al equipo a perder la categoría. Sin embargo, el espíritu resiliente de El Salvador se manifestó de inmediato en la agónica campaña del torneo de Primera B de 1998, donde lograron conquistar el ansiado título y asegurar el ascenso automático tras adjudicarse la extenuante liguilla de promoción, reavivando la esperanza de su afición. Pese a sufrir un nuevo y duro tropiezo al descender nuevamente en la temporada 1999, el club apeló a sus raíces de esfuerzo y sacrificio para reestructurarse. Bajo la metódica e inteligente conducción técnica de Jorge Socías, Cobresal completó una campaña arrolladora en el campeonato de Primera B del año 2001, alzando nuevamente la copa de campeones y sellando su retorno definitivo a la anhelada Primera División al totalizar 59 puntos, reinstalando a la escuadra minera en la élite competitiva del fútbol profesional chileno de manera sostenida.
El Torneo de Clausura 2015 representa no solo el punto más alto en la historia deportiva de Cobresal, sino también una de las gestas humanas más conmovedoras del fútbol sudamericano. Semanas antes de la definición del certamen, la Región de Atacama fue devastada por el peor aluvión y catástrofe natural de los últimos 100 años, dejando a la ciudad de El Salvador parcialmente aislada y al propio Estadio El Cobre severamente dañado por toneladas de barro. Lejos de sucumbir ante la inmensa tragedia y sin poder entrenar con normalidad, el plantel dirigido por el estratega argentino Dalcio Giovagnoli se conjuró para entregarle una inmensa alegría a su sufriente pueblo. Con un pragmatismo inquebrantable, el 26 de abril de 2015 sellaron la hazaña histórica al derrotar 3-2 a Barnechea en el Estadio San Carlos de Apoquindo (con goles de Ever Cantero, Francisco Sánchez y un dramático penal cobrado por Matías Donoso en el minuto 83'). Finalizaron la asombrosa campaña como campeones absolutos de la Primera División con 34 puntos, superando a Colo-Colo (32 puntos) y logrando la primera estrella de su historia sobre el barro y la resurrección de todo el norte de Chile.